Orígenes del flamenco y moda flamenca

por | 17 de noviembre de 2010

El flamenco tradicionalmente aparece asociado al pueblo gitano por haber sido éste su principal difusor e intérprete.

Sus raíces son inciertas; aunque las primeras manifestaciones conocidas surgen a finales del siglo XVIII, se supone que ya existía mucho antes. El arte flamenco nació en Andalucía en el seno de una comunidad marginal, intercultural y hostigada, en la que convivían judíos, árabes, cristianos y gitanos, y a la que se sumaron, durante el siglo XVI, los ritmos de la población negra, que hacía escala en el puerto de Cádiz, antes de partir hacia las plantaciones americanas. Tradicionalmente aparece asociado al pueblo gitano por haber sido éste su principal difusor e intérprete, así como el que mejor supo fundir en un solo crisol musical brotes de raíces tan diferentes como las melodías árabes, los cantos judíos de la sinagoga, remotos fragmentos de la liturgia bizantina y aportaciones de la cultura musical andaluza. Del carácter marginal y acosado de sus etnias de origen procede el elemento de extremo dolor que generalmente proclama, y de la riqueza y variedad de ritmos y culturas musicales emana tanto la trascendencia de sus cantes y bailes como la contagiosa y explosiva forma en que expresa sus alegrías.

Los verdaderos artífices del cante y bailes flamencos iniciaron el desarrollo de su arte en su versión moderna en las últimas décadas del siglo XVIII, periodo en el que coinciden en su normalización con otras artes de procedencia popular, como, por ejemplo, las corridas de toros. Durante ese siglo, el pueblo andaluz tenía un comportamiento privado muy particular; a través de sus reuniones en mesones y tabernas, donde el baile, el cante y la guitarra eran el principal motivo, se fue forjando un género musical, literario y coreográfico que hoy responde universalmente al nombre de flamenco.

El flamenco es una modalidad de baile y música en la que los movimientos de pies, manos y brazos son muy precisos, aunque los bailarines tienen que saber improvisar dentro de una estructura fija. El flamenco puede bailarse en grupo o en solitario.

El término flamenco abarca una amplia variedad de cantes, bailes y estilos guitarrístico. La música se basa en un sistema armónico estrechamente relacionado con la música árabe y los ritmos cruzados del norte de África. La guitarra se utiliza en el flamenco tanto sola como para acompañar a la voz o al baile con encendidas melodías, rasgueos y percusión.

En el naciente espectáculo romántico, la voz ocupó de un modo paulatino el sitio de honor, haciendo del flamenco una historia cantada y narrada en primera persona.

Era frecuente entonces que el propio cantaor o la cantaora se acompañara con la música de la guitarra. El toque de ésta también creció y, en su madurez, el guitarrista reclamó un lugar proporcionado a sus logros individuales. Baile, cante y guitarra se juntaron de nuevo, con cada elemento más pulido y perfeccionado. Pero el baile, el canto y la guitarra no son la única cosa que importa en el mundo del flamenco: hay también la moda flamenca.

El origen de la moda flamenca y del traje de flamenca se remonta a la indumentaria con la cual, las mujeres acudían a las primitivas ferias del ganado.

Gran parte de las tratantes de estos rústicos eventos eran gitanas y campesinas, y sus prendas de vestir eran simples batas de trajinar rematadas con dos o tres volantes. Poco a poco estas humildes prendas, por el realce que hacían de la figura femenina, se fueron poniendo de moda, de manera que las clases más altas, comenzaron a imitar al acudir a las ferias de ganado, la vestimenta de las más humildes. El traje de flamenca ha ido evolucionando con los años. Así la tosquedad de las primeras telas fue vencida con la profusión de volantes, que imprimían al andar un aire más jacarandoso. Las características se decantaron claramente con el paso del tiempo: escote de pico, redondo o cuadrado, pelo recogido en moño, talle ceñido que se abre en las caderas a modo de flor y los importantísimos complementos: flores en el pelo, collares, pendientes, mantones de Manila.

La Exposición de Sevilla de 1929 sirvió como consagración del traje de flamenca y la aceptación por parte de las clases pudientes como atuendo indispensable para acudir a la Feria.