La primera piedra de toque: luna de miel

por | 27 de septiembre de 2011

Con seguridad el día de su boda es uno de los más importantes en la vida de cualquier persona  (cualquiera que se case, por supuesto). A pesar de que es seguro que lleve un tiempo viviendo con su pareja, que ya sabe cómo es la convivencia con ella, y que aparentemente es tan sólo un trámite… Nada de lo anterior le resta importancia. Será el primer día de algo nuevo y una clara muestra de ello es el viaje de novios.

La luna de miel es la representación de ese status de marido-mujer que se adquiere tras la boda. Antes se puede ser pareja pero sólo a través de la boda (sea religiosa o laica) se es legalmente marido y mujer. Este primer viaje como matrimonio puede marcar la convivencia futura.

No estamos diciendo que una mala elección del destino, que lo que suceda durante el viaje… sea determinante para el futuro de una pareja, pero desde luego sí que es importante.

Primero por el mero hecho del disfrute. Cuando vamos de viaje queremos disfrutar. A no ser que sea por trabajo, e incluso en ese caso también queremos pasarlo bien. Nos gusta conocer nuevos lugares, descubrir nuevas formas de vida, parajes asombrosos, gente increíble… Tal vez a la vuelta sintamos que no hemos conseguido nada de eso pero eso es lo que le gustaría encontrar a cualquier turista.

Pero esta necesidad se multiplica en la luna de miel. Un mal viaje, aburrido, con incidentes para olvidar… supone una carga, un lastre, la sensación de una oportunidad perdida, única, que nunca volverá. Y he aquí la segunda razón por la que le damos tanta importancia a este primer viaje como matrimonio.

Queremos volver y poder recordar lo maravilloso que fue, enseñarle a nuestros amigos y amigas las cientos de fotografías que sacamos, contarles una y otra vez las decenas de anécdotas maravillosas y… y sobre todo tener un lugar en el recuerdo, en la memoria, donde volver. Saber en los malos momentos que los hubo también nuevos y desde el principio, como aquella maravillosa luna de miel.

Sin embargo, si el viaje fue un desastre, el hotel una birria, el tiempo horroroso frustro todos los planes… Las discusiones que seguramente surgieron por todo lo anterior, pueden ser un lastre. Por supuesto que subsanable, si realmente hay amor ese primer viaje será tan sólo un mal recuerdo.

Pero, cuánto mejor si nuestra luna de miel es un maravilloso recuerdo, ¿no?