Apostar por los jóvenes

por | 23 de febrero de 2011

Los chavales de ahora ya no son como los de antes; no son más espavilados ni más necios, sino simplemente diferentes. Actualmente pueden cursar estudios superiores, quedarse en casa de sus progenitores hasta que son capaces de valerse por si mismos y pueden madurar como individuos y divertirse con sus amigos y salir de fiesta.

Pero su existencia es, en otro sentido, muy peliaguda. Si su voluntad es la de conseguir un buen trabajo ya no vale tener algún tipo de curso elemental; ahora es indispensable ir a la universidad, tener un postgrado o master, ser bilingüe o trilingüe y estar muy al día de las tecnologías.

A pesar de esto, cada vez son más las empresas que se quejan de que los jóvenes tienen una buena formación teórica pero sus habilidades prácticas dejan mucho que desear, cosa que no es útil para enfrentarse las necesidades del trabajo. Los cursos de formacion profesional son quizás una buena elección para formarse en una profesión, pero en ningún caso garantizan la inserción en el mundo laboral.

Así pues, ¿qué deben hacer estos jóvenes? No hay una resolución indiscutible ni ninguna es más buena que la otra; depende de cada situación y de las condiciones. A pesar de esto, como asociación, es nuestra función animar a estos jóvenes y no dejar que desesperen. En Japón, chicos y jóvenes de 18 a 30 años se encierran en sus habitaciones y deciden vivir al margen de la sociedad y el mundo exterior. Son conocidos como “hikikomoris” y muchos de ellos pueden llegar a desarrollar graves trastornos depresivos.

En España han emergido los “ninis”,(que no tienen ningún tipo de ocupación) y sólo quieren disfrutar de la vida. Pero es fundamental tener presente que estos jóvenes de actitud vaga representan sólo una porción de todos los jóvenes del mundo, muchos de los cuáles luchan por abrirse camino en el mercado laboral y salir victoriosos de la grave crisis económica que nos lleva por el camino de la amargura.