París organiza feria del divorcio

por | 29 de enero de 2011

Un grupo de mujeres y hombres de mediana edad se contorsionan al ritmo del euforizante canción Sex bomb, de Tom Jones. No estamos en ninguna discoteca. Tampoco se trata precisamente de una fiesta, sino del final de una conferencia impartida en una anodina sala del Espacio Champerret, en el distrito 17 de París, Francia, para ayudar a un grupo de divorciados a superar anímicamente la ruptura.

La sesión forma parte de los múltiples servicios que ofrece una nueva feria, bautizada con el nombre de “Nuevo Comienzo” y vulgarmente conocida como “salón del divorcio”. No es casualidad que se celebre en la capital francesa, donde uno de cada dos matrimonios salta por los aires.

“La idea surgió a partir del divorcio de Nicolas Sarkozy, a finales de 2007. Hacía 30 años que el fenómeno se estaba acelerando, pero cuando afectó al propio Presidente de la República, se hundió un tabú”, argumenta Brigitte Gaumet, comisaria del salón.

Entre los 72 stands de la feria hay, por supuesto, gabinetes jurídicos y cursos de ayuda psicológica, pero también se pueden encontrar empresas de belleza que ofrecen cambios de imagen para afrontar la nueva etapa, detectives privados, agencias de contactos, viajes para solteros, libros de autoayuda, calendarios para planificar mejor la custodia compartida de los hijos, servicios de canguro a cambio de alojamiento, redecoración de interiores con el método Feng Shui y una inmobiliaria especializada en divorciados.

El negocio marcha viento en popa. Y es que el colosal índice de rupturas matrimoniales en París ha tenido un efecto directo sobre la industria inmobiliaria. En buena parte, los especialistas atribuyen a este factor el imparable ascenso del precio de la vivienda en la capital francesa, tanto en los pisos de compra como de alquiler.

Durante el segundo trimestre de 2010, se batieron todos los récords. A pesar de la crisis, el último año el costo de la vivienda de segunda mano subió 9.8%, ya que se situó en los 6.680 euros el metro cuadrado de media. En los barrios más chic de la capital francesa, como Saint-Germain-des-Prés, el metro cuadrado asciende a 12.440 euros, un precio que sólo es comparable al que se registra en el centro de Londres.

“Los divorcios han disparado la demanda de pisos de entre 50 y 60 metros. Si usted vende su vivienda, le encuentro comprador en menos de 24 horas, si la alquila podrá escoger inquilino y exigir las garantías que quiera”, explica Arnaud de Roquefeuil, gerente de la empresa Manestel.

“La gente llora en mi despacho porque necesita un apartamento determinado, aquella perla rara que se ajusta a sus finanzas y está cerca de la escuela de sus hijos”, confiesa el agente.

La feria se podría dividir en dos sectores de mercado, el de los que ya han superado el trago, o están en pleno proceso y buscan la manera de rehacer sus vidas, y el de las personas que están acariciando la idea de divorciarse.

Ellas rompen más

En siete de cada diez casos, quien decide divorciarse es ella. Esto explica que 63% de los visitantes del salón sean mujeres. También son las que solicitan más a menudo los servicios de un detective privado “para aclarar sus sospechas de infidelidad o para perseguir un padre que no paga la pensión”, explica un investigador. La divorciada media tiene 40 años y tiene dos hijos a su cargo.

En ella pensó un avispado agente de seguros, quien creó el primer producto que garantiza el cobro de la pensión. “En Francia hay un millón de pensiones alimenticias, es un mercado enorme que no para de crecer”, afirma el presidente de la empresa, Franz Fodé. Se estima que cada día 350 matrimonios se rompen y ponen fin a su vida en común.

 Fuente: blogs.que.es/