Para qué sirve un año escolar en USA

por | 23 de noviembre de 2016

Y es que vivir el estilo de vida de otros países no es tan significativo para un menor como lo es para los adolescentes o adultos. Aun así, viajar a USA (sea cual sea el estado que elegiremos) sigue siendo un sueño para muchas personas y no son menos los niños, familiarizados completamente con la cultura de aquél país que en nada nos es ajeno ya. Es por eso que las compañías que ofrecen la posibilidad de pasar un año escolar en USA, están simplificando cada vez más los procesos para ir. Un ejemplo se She.

Aprender el idioma, las costumbres y la idiosincrasia estadunidenses desde pequeños, es un deseo que muchos padres consideran importante en la corta experiencia del menor y sobre todo, la independencia y disciplina que conlleva cuando se convive con una familia de otra cultura en apariencia, superior. Y este detalle motiva a muchas familias, ya que ven en la cultura de aquél país el paradigma del progreso y la supremacía en todos los ámbitos.

Por lo tanto, superar con éxito un año escolar en el extranjero devuelve al joven estudiante a casa con un aire renovado y a veces hasta enormemente evolucionado. Aprender inglés en el país más reconocido del planeta y haber adoptado sus costumbres, cuando no fijado las mismas, supone un adelanto con respecto a otros alumnos en su país de origen. Y si en España continúa estudiando en entornos semejantes, muy ligados a la formación privada siempre, el futuro profesional del alumno desembocará en empresas afines al sistema que lo sostiene y fomenta.

Y es que, todo lo que el niño o joven aprenderá no se limitará, como hemos visto, a la sola lengua. Crecerá y aprenderá a gestionar situaciones complicadas, y es justo lo que lo hará notablemente más interesante para las empresas. Sin embargo, conocer otro idioma es importante desde el punto de vista laboral, aunque la experiencia y la capacidad de solucionar los problemas y ser resolutivos, es lo que se suele apreciar más.

Sin contar lo que enriquece aprender una nueva cultura, sus tradiciones y sus costumbre, desde el punto de vista humano. Y finalmente, la capacidad de socializar con personas de otros países.

Todo esto formará el niño en los años a seguir, por lo que se caracterizarán por desarrollar sus capacidades emotivas como intelectuales, y mucho más de lo que podrían obtener estando en su país.