Inversores y mercados

por | 30 de noviembre de 2011

Los inversores son aquellas personas, cualquier persona, que tienen dinero para invertir. Esta definición parece una tautología pero luego, analizándola en profundidad, no es tan evidente como parece. Porque lo habitual es pensar en alguien acaudalado, que le sale el dinero por las orejas, o en un especulador que busca convertirse en un tipo de “la primera clase”. Bien, pero no es así. Ser inversor conlleva en saber invertir y no sólo en contar con los recursos para hacerlo.

Partiendo de la premisa claramente manifiesta, de que al margen del dinero que se tenga, la clave es saber dónde invertir, los verdaderos inversores son aquellos que saben desenvolverse  en su ámbito. Es decir, conocen el continente y el contenido que conforman el mercado, más bien “los mercados”.

Así es como inmediatamente nos salen a la palestra los “mercados financieros”, dichosos o funestos, según la óptica desde la cual se observe su comportamiento, en la hora actual absolutamente mediatizados por un largo proceso de recesión que la economía mundial viene sufriendo.

Pero, en economía no sólo existe el mercado financiero o el bursátil, la economía es un sistema bastante más amplio y complejo. Los actores principales del sistema son los productores y vendedores de bienes y servicios, y los consumidores o compradores de ellos. Y además, el sistema necesita de agentes financieros que en todos los casos son intermediadores.

Ahora bien, a nosotros hoy nos interesa hablar de aquellos inversores que no se ven o catalogan como meros “agentes” sometidos al vaivén y vorágine de la competencia bursátil. Por decirlo de una manera sencilla, hablamos de una economía más doméstica o más próxima. El inversor que es como un emprendedor. No se trata del prototipo del que ambiciona multiplicar su fortuna y disfruta con los riesgos de los negocios, pues necesita de esa adrenalina diaria para subsistir.

Nuestro personaje debe ser sin dudas un experto del sistema económico. Probablemente, un curtido empresario que sabe bien del valor que ejerce el esfuerzo constante, del tesón por conseguir unos objetivos bien definidos, de que todo plan de negocio exige un buen equipo para implementarlo.

Estos inversores buscan y persiguen a los emprendedores con ideas innovadoras que demandan financiación a corto, medio y largo plazo, para materializar sus proyectos de empresa. Cuando se encuentran y logran aunar sus voluntades e ilusiones y sumar sus esfuerzos y recursos, podemos empezar a creernos el tópico de que estamos ante un plan condenado al éxito, más temprano que tarde.