Información sobre el proceso de pulido de suelos

por | 8 de noviembre de 2010

Los suelos de piedra natural son materiales que se utilizaban en la construcción desde los tiempos inmemorables. Ya en la antigüedad eran muy populares los suelos de mármol y granito que son rocas metamórficas compactas. Con el tiempo aparecieron los terrazos, suelos de hormigón, cemento o suelos hidráulicos tan populares hoy en día. Estos pavimentos tienen la superficie porosa, por lo cual su conservación periódica es imprescindible para mantenerlos en buen estado.

Una vez colocado el pavimento el pulidor de suelos procede con el proceso de pulido de la superficie.  Es un proceso imprescindible para conseguir una superficie llana, unánime, sin desperfectos que se hayan podido producir durante el proceso de colocación.  También se aplica este procedimiento a los pavimentos antiguos, deteriorados con el paso de tiempo con la finalidad de eliminar las grietas, arañazos, manchas o para las superficies que se han descolorido.

El proceso de pulido consiste en rebajar unos milímetros de la superficie de pavimento mediante una máquina rotativa provista de piedras especiales. Las piedras tienen diferente rugosidad: las más gruesas sirven para el máximo desgaste de la superficie para poder rebajarla hasta 3 – 4 milímetros, que es lo habitual en el proceso de pulido de suelo. Posteriormente el suelo es tratado con piedras con menor rugosidad que tienen la función de allanar la superficie para, finalmente, proceder con la piedra más fina para dejar el efecto de uniformidad.

Las máquinas utilizadas por los pulidores de suelos son muy pesadas para poder ejercer la necesaria presión sobre las piedras. El proceso es largo y monótono ya que es necesaria una gran cantidad de pases de máquina sobre la superficie tratada para conseguir rebajar el pavimento. En el proceso de pulido de suelos no se utilizan componentes químicos, el resultado final es fruto de un degaste mecánico de la piedra. El efecto final es una superficie llana e igualada pero con poco brillo. Para darle el brillo hay que proceder con el abrillantado de este suelo, que puede ser tratado en seco mediante acción rotativa de discos de piedra con diamantes industriales incrustados o mediante el proceso de abrillantado con componentes químicos, llamado también cristalizado, vitrificado o acristalado de suelo.

El proceso de pulido de suelo requiere abundante uso de agua para facilitar el desgaste del pavimento con la piedra rugosa, así como para evitar grietas, ralladuras en la superficie y reducir la fricción de las piedras. El polvo producido durante el proceso de rebaje juntándose con el agua produce mucho barro que durante el proceso se retira de la superficie. Las máquinas de las que disponen los pulidores de suelos tienen protecciones especiales para reducir al mínimo las salpicaduras de barro en las paredes.

Después del proceso de pulido la superficie tiene que secarse para eliminar de sus poros los restos de humedad que molestarían en el proceso de abrillantado de suelo. El tiempo recomendado para el secado del pavimento después de su rebaje es de una semana. Una superficie mal secada y con los restos de humedad en su interior influiría negativamente en el proceso de cristalizado de la superficie.

Adam A. Skrudlik
CEO en los portales: Empresa de Reformas en Barcelona y Pulidor de Suelos en Barcelona