Comida sana

por | 21 de octubre de 2010

Hoy en día es cada vez más difícil tener una dieta balanceada por el poco tiempo que tenemos disponible, el estrés relacionado con el trabajo es también un factor. Así que debemos ser más cuidadosos con el poder que tenemos, varían entre la carne y el pescado y hacer sus propias comidas en lugar de comida rápida.

Por lo tanto, debemos tener más cuidado con lo que comemos. Comer alimentos cocinados por nosotros es siempre mejor que la comida rápida.

 

En la actualidad se habla mucho de los suplementos vitamínicos y de su efectividad en estados carenciales, pero ¿son realmente necesarios para nuestro cuerpo? Hay quienes creen que tras esto se esconde una estrategia de marketing aunque está demostrado que en determinadas etapas de la vida como son la lactancia, la menopausia, el embarazo o el envejecimiento, son beneficiosos para el organismo, ayudando incluso a prevenir enfermedades.

 

¿Por qué es importante comer saludable?

Cuando se combina con el ejercicio, una dieta saludable le puede ayudar a bajar de peso, a disminuir su nivel de colesterol y a mejorar el funcionamiento de su cuerpo diariamente.

 

Comida sana vs. chatarra

Entre los alimentos que denominamos chatarra se encuentran las golosinas, las gaseosas y la comida rápida, rica en hidratos de carbono y grasas. Esto no quiere decir que estos elementos deban estar vedados para los niños, lo cual causaría el efecto contrario de cualquier prohibición. Lo que se sugiere es que puedan ser tomados en ocasiones especiales y no en forma diaria.

Para muchos padres es más fácil dar a sus hijos dinero para que compren su merienda en la escuela, que preocuparse de prepararla y guardarla diariamente en sus mochilas.

Lo ideal es que el niño coma una variedad y cantidad de alimentos para crecer saludable y responder a las responsabilidades que le impone la edad escolar. Para ello necesita una adecuada proporción de proteínas, hidratos de carbono, lípidos, hierro, calcio, vitaminas, etc. Estos elementos se encuentran en la variedad de alimentos que nos ofrece la naturaleza: leche y sus derivados, carnes rojas, pollo y pescado, verduras frescas y cocidas, frutas, cereales, legumbres, etc.

Por último, será necesario combinar los gustos propios de cada niño con la habilidad de quien prepara los alimentos, de manera que él pueda recibir con placer aún aquellos alimentos que no son de su preferencia.