Solamente debes confiar en la segunda mano si es segura

por | 28 de abril de 2015

Muchas personas, con la crisis económica, se han visto abocadas a confiar plenamente en lo que la segunda mano les ofrece. Estamos hablando de productos a buen precio que se convierten en una alternativa viable para muchas familias. Desde ropa a libros escolares, pasando por todo tipo de calzado, productos electrónicos o muebles, las opciones son amplísimas, y las ciudades se van llenando de tiendas dedicadas a la venta de este tipo de productos.

¿Y con respecto a la segunda mano mecánica? ¿Podemos fiarnos de su excelencia o no? Pues la verdad es que en este sentido tenemos que afirmar que sí, en algunos casos, y que no en otros. Vamos a repasar ambas opciones, a ver qué te parecen.

Empecemos con lo positivo, que es lo que nos tiene que interesar. Gracias a que muchas empresas se toman en serio su trabajo es posible localizar, hoy en día, un desguace en huelva, en Madrid, en Córdoba o en Santander que funcionen bien y que no nos den problema alguno. En este caso lo interesante del tema, y eso es lo que queremos destacar, es que podemos comprobar de forma sencilla si estamos ante un sitio que cumple con las normativas europeas y nacionales. Si nos ofrece un papel que certifica lo que estamos comprando, es seguro. Si nos cobra el IVA y no intenta convencernos de cobrarnos una parte en negro, es seguro. Si las piezas están certificadas, es seguro. De lo contrario podríamos estar dentro de un negocio ilegal.

Y esto que acabamos de decir es la segunda parte, la que no nos gusta, la que tenemos que evitar. Al calor de la venta de recambios usados muchos negocios se han subido al carro de las piezas usadas, vendiendo de todo, (incluso motores usados o cajas de cambio reparadas) y vendiéndolo a precios irrisorios. Ese es el gancho con el que intentan pescar en río revuelto, y por eso tienen cierto éxito entre personas desesperadas que no saben cómo recuperar su coche y no tienen dinero para mucho.

¿El  consejo? Está claro, evitar en todo momento a los tramposos, porque no le hacen ningún bien a la economía, producen una evasión de dinero que podría reinvertirse en impuestos con los que pagar los servicios sociales y se transforman en herramientas que no le harán ningún bien a nuestro vehículo. Mejor comprar algo con lo que estemos seguros que caer en la trampa de los chollos impresionantes.