Impotencia, gatillazos y otras palabras que asustan

por | 22 de febrero de 2011

La impotencia, esa palabra que solo de oírla se le ponen a uno los pelos de punta. No tanto por el problema en sí sino por todo lo que implica: problemas de pareja y de autoestima y ¿por qué no?, de satisfacción personal.

A ningún hombre le gusta admitir que esos gatillazos que sufre últimamente son el inicio de un problema de impotencia, y cuando va y se lo cuenta al médico y el doctor responde mencionando la palabra prohibida a uno le dan ganas de gritar ¡opéreme, haga lo que sea, pero cúremelo!

La impotencia no sólo es la imposibilidad de conseguir una erección durante la relación sexual. También, se considera impotencia la incapacidad de mantener la erección durante el coito por ejemplo durante los cambios de postura.

Las causas de la impotencia se dividen en dos tipos: causas físicas y causas psicológicas. Una buena forma de diferenciar qué tipo tiene una persona impotente es, por las mañanas, si el hombre nunca se levanta con una erección, lo más probable es que los problemas sean de tipo físico.

Las causas psicológicas más comunes de la impotencia son: la preocupación por no funcionar, que puede hacer que uno se obsesione y como consecuencia no consiga la erección, el miedo a la hora de acostarse con una nueva pareja de no poder satisfacer sus expectativas, la falta de atracción física hacia el compañero sexual es un factor esencial, si el chico o la chica en cuestión no nos atrae no encontraremos un estímulo sexual que nos provoque una erección por ningún lado. El estrés y las preocupaciones por el trabajo son una causa muy común de la impotencia, si uno tiene la cabeza en otro lado no hay forma de concentrarse y por último los problemas de pareja, por mucho que los polos opuestos se atraigan, si no haces más que discutir con tu pareja, por muy atractiva que sea, tu libido se resentirá sin duda alguna.

Las causas físicas de la impotencia se centran en problemas hormonales y arteriales. Los problemas hormonales se deben a que en hombres con bajos niveles del químico DHEAS son más propensos a la impotencia. También altos niveles de estrógeno, la hormona sexual femenina puede explicar la impotencia. Sin embargo, al contrario de lo que se podría pensar, niveles bajos de testosterona no afectan en este campo. Un segundo factor físico que influye en la impotencia son las enfermedades arteriales como la arterioesclerosis. La forma en que afectan es que cuando las arterias están obstruidas no pueden llevar suficiente sangre al pene para producir una erección.

Si sientes que llevas una temporada sufriendo problemas de impotencia no dudes en consultar con un profesional o probar algún producto natural, libre de efectos secundarios, que te puede devolver la potencia perdida.

Acerca del Autor:

Elisa Golpe es el editor jefe de Shytobuy.com.es, una tienda principal para tu salud sexual, física y tu cuidado personal.