El miedo a emprender: el miedo a no ser capaz

por | 25 de octubre de 2011

Emprender da miedo. Iniciar cualquier actividad por cuenta propia siempre tiene un alto grado de riesgo por lo que los emprendedores tienen que ser personas arriesgadas, que saben lo que quieren, que no se amilanan ante la adversidad, que… Tal vez sea esta la visión que, desde el sofá de nuestra casa, tengamos de esa casta que levanta imperios desde el garaje de su casa. Pero no, no es así, en absoluto.

¿Acaso nunca os habéis fijado un propósito que lo habéis llevado hasta el final? Cualquier cosa valdría, cualquier ejemplo es útil. Desde un hobby hasta lo que se os podáis imaginar. Bien, pues de eso es de lo que se trata.

De tener una idea, de cuidarla, de mantenerla a pesar de las adversidades, de luchar por ella… Claro que esto no nos asegurará el éxito, es una tontería engañarse, muchas veces fracasaremos pero eso no es exactamente lo importante (aunque parezca contraintuitivo).

Los emprendedores que han llegado a triunfar (en diferentes escalas de éxito) cuando comenzaron no tenían la más mínima certeza de que fueran a hacerlo. Simplemente tenían una idea que querían llevar a cabo y eso es lo que les importaba. Más tarde llegarían los laureles pero eso es accesorio al proceso. Nadie lucha por una idea en la que no cree porque piense que puede hipotéticamente llegar a triunfar.

Así que no hay que ser una especie de super-humano, solamente hace falta creer en una idea y querer sacarla adelante. Quizás, al final del camino, no llegaremos donde nos lo habíamos propuesto pero hay que tener en cuenta que de andar también se aprende y que, como decía Antonio Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

De todas formas, esto no quiere decir que los emprendedores tengan que ser personas solitarias, que tengan que caminar solos por ese camino que van creando al andar. En absoluto, la ayuda siempre es positiva y, de hecho, hay empresas que se dedican a eso, a ayudar a los emprendedores a seguir adelante.

Estas empresas evalúan la idea, sus posibilidades y, teniendo en cuenta eso, ayudan a los emprendedores a desarrollar el negocio tanto económicamente como tratando de mejor los puntos débiles, mejorar los fuertes…

Pero antes de eso tenemos que pensar qué queremos hacer, qué idea de negocio tenemos y, a partir de ahí, avanzar. No como un super-humano sino como alguien que tiene una idea y quiere llevarla a cabo, ni más ni menos.