Abogacía y historia

por | 25 de octubre de 2010

El hombre moderno está acostumbrado a ver en todo proceso judicial la presencia de un defensor llamado abogado. Sin embargo, la institución de la defensa ha sufrido una evolución interesante en la historia.

Se pueden dar muchos ejemplos: en el sistema legal del antiguo Egipto, no existía la figura de los abogados, pero un intermediario podía asumir la defensa y si el orador era hábil podía también influir sobre el éxito del proceso.

En Babilonia también existía la administración de la justicia, tanto en el periodo sumerio come en el periodo acadio. El sistema normalmente funcionaba así: las partes recurrían al jueces y luego se apelaban al rey o emperador según las época histórica. Por ejemplo, recordamos todos el famoso juicio del Rey Salomón. Es además leyendario.

Al principio, durante los orígenes de la ciudad estado Atenienses los ciudadanos se defendían sus propias causas y el “orador-escritor” era lo que escribía el discurso para la defensa. Sin embargo, fueron los Romanos que dieron resalte a la figura del abogado y cosa muy rara para la sociedad de aquella época, permitieron de acceder a la carrera de abogado a las mujeres.

En la “Sietes partidas de Alfonso Sabio” aparece por la primera vez la definición de abogado en lengua española. Muy diferente fue la situación en Francia donde el abogado era una figura preponderante de la sociedad. Se cuenta de muchas gestas de abogados durante la Revolución Francesa.

Queda, sin embargo claro que hoy: la abogacía es una profesión difícil de lograrla por la diferentes cualidades requeridas. Su rol es múltiple porque investiga, cultiva, difunde y aplica los conocimientos de la ciencia del derecho para alcanzar la justicia. Hoy se puede encontrar abogados en todo el mundo en todas la mayores ciudades y también en los pueblos pequeños. Así como abogados Sevilla y en muchas otras partes del la Hispana.

La abogacía es una profesión que se basa en la verdad para el logro de la justicia que constituye un derecho por cada ser viviente en el mundo. El abogado, en final defiende la paz en el mundo y tiene que olvidar nuevos conflictos para el futuro.