La Emperatriz nos lleva al cuerpo físico y el mundo material. Es la dominadora del placer de los sentidos y de la abundancia de la vida en todas sus formas. Es la madre arquetípica. Señala la primera aparición de la fuerza del amor en el tarot. La Emperatriz es perfecta y hermosa, es poseedora de virtudes y gracias en abundancia y simboliza el nacimiento y la creación. Es una invitación para abrirnos a un nuevo amor perfecto e incondicional. Nos dice que debemos ser como ella: amable, cariñosa y un regalo para los sentidos.
La Fuerza también está representada por otra mujer, y su poder deriva de la fortaleza de carácter, del poder para controlar las emociones y elevarse por encima de ellos. La mujer conquista a la fiera con determinación y acción. Es una baraja que nos invita a tener paciencia y fortaleza de carácter, a no desanimarnos por los pequeños resultados. Debemos imitar a la gota de agua que horada la piedra. Sin lugar a dudas alcanzaremos nuestro objetivo, la clave es obrar con paciencia.
Es el turno de la Justicia. Pero en este caso, no se refiere a la justicia de los hombres. Nos dice que el consultante obtendrá lo que en verdad merece, sea esto bueno o malo. En el tarot del amor nos recuerda que las relaciones de pareja son cosa de dos y que cuando algo no funciona como debería, nunca es culpa de uno solo.