Una alternativa económica y cómoda

por | 16 de noviembre de 2010

En muchas ocasiones, el nombre que le damos a las cosas nos frena muchísimo. Es curioso cómo una simple palabra cobra un significado distinto al que podría haber tenido en origen sólo por el uso que le damos las personas. Dista mucho la denotación de un término a la connotación, que sin lugar a dudas va variando con el paso del tiempo.

            Es lo que ocurre con la palabra albergue, por ejemplo. Ese vocablo, muchas veces y para muchas personas, significa economía, pero también mala calidad, algo que se debe con toda probabilidad a que durante unos cuantos años los albergues no ofrecían la misma comodidad que antes. Se le asociaba a lugares un tanto inhóspitos, habitaciones frías y falta de confort.

            Bien es cierto que pueden quedar algunos albergues que todavía presenten tales características, pero han evolucionado muchísimo y hoy son una gran alternativa a un costoso hotel. Hay ciudades, por ejemplo, cuyo nivel de vida es tan alto que alojarse en un hotel puede suponer una auténtica ruina. Sin embargo, si sabes cuál elegir, una solución excelente es un albergue. Barcelona, de hecho, dispone de una amplia variedad muy situados, con todo lo que puedas necesitar, sumamente bien equipados y con un personal encantador. Desde luego, es una buena opción, al igual que lo es un hostal barato. Barcelona ha reformado la mayoría de los hostales, así que ya no hay excusa para no alojarse en ellos. Mejor gastarse el dinero en otras cosas, ¿no?