Tipos de sistemas de riego

por | 3 de junio de 2013

La subida de las temperaturas trae consigo la necesidad de aumentar el riego de plantas, césped y cultivos. Contar con un buen sistema de riego, acorde a cada necesidad específica, es muy importante para mantener las plantaciones en condiciones óptimas.

El riego puede definirse como el sistema a través del cual suministrar a las plantas el agua necesaria para su correcto crecimiento.

El sistema de riego debe elegirse, entre otros factores, teniendo en cuenta la zona geográfica, la extensión de la plantación y el tipo de plantas que cultives.

Entre los principales sistemas de riego están:

  • Riego por aspersores: un tipo de riego en el que el agua llega a las plantas en forma de “lluvia” localizada. El riego por aspersores puede ser permanente o portátil. En este último caso los elementos del sistema van montados sobre un soporte móvil que se conecta a una manguera y que permite ir moviendo los aspersores de sitio.
  • Riego localizado (por goteo): que consiste en el suministro de agua en zonas localizadas mediante dosis pequeñas pero frecuentes. Este sistema es muy apropiado para los sitios en los que escasea el agua pues permite un mayor control de este recurso. Es un tipo de riego cuyo objetivo es satisfacer las necesidades de la planta, dirigido directamente a las raíces, y no a la recarga del suelo. Llega a mantener en el suelo un nivel de humedad muy semejante al del campo y permite aprovechar la infraestructura para aplicar productos químicos como fungicidas o herbicidas. El riego por goteo es muy indicado para periodos vacacionales pues se planifica a través de programadores.
  • Riego subterráneo: se caracteriza por el suministro del agua bajo la superficie del suelo, a través de tuberías perforadas que se entierran entre 5 y 50 cm. El riego enterrado cuenta con numerosas ventajas como una menor pérdida de agua, la reducción de malas hierbas o enfermedades, el empleo para realizar tratamientos de suelo o que resulta un sistema más estético. En el siguiente vídeo te contamos cómo instalar un sistema de riego enterrado.
  • Riego por manguera: aunque se trate del método tradicional, el riego con manguera solo es recomendable en algunas ocasiones como riego de refuerzo o en zonas con necesidades concretas, ya que no permite regular la cantidad de agua y se desaprovecha más este recurso. En este caso se hace muy necesario elegir bien el tipo y material de la manguera. También dispones de portamangueras y otros accesorios que facilitarán tu labor.
  • Cintas de exudación: tuberías de material poroso, muy indicadas para cultivos en línea y para terrenos arenosos ya que mantienen humedecido el suelo. También pueden usarse para el riego de árboles.

Recuerda que las instalaciones fijas son las que permiten automatizar completamente el sistema, por lo que ofrecen mayores garantías de ahorro de agua.

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