Tarot de Marsella y Tarot gitano: una historia de amor

por | 29 de enero de 2011

TarotDurante el agitado siglo XV surgió en Europa el mazo de tarot de Marsella. Pese a que, curiosamente, no precisamente en Marsella. Una ciudad que, no obstante, se merece  un agradecimiento  por haber salvado al tarot del olvido y la decadencia en la que cayó en Europa a mediados del mencionado siglo, luego de su vertiginoso surgimiento en Italia. Años después, el tarot gitano sentiría suyo ese mazo de coloridas y vitales estampas medievales, y lo transformaría en su compañero inseparable. Lo demás es historia.

El tarot empieza a divulgar en Europa desde el norte de Italia, a mediados del siglo XV. En 1499, la invasión francesa a Milán llevó el tarot hasta el sur de Francia. El equívoco con respecto a su origen marsellés procede de los años ’30 del siglo XX, cuando el historiador francés Paul Marteau le asignó ese origen considerando que, desde 1466, Marsella el centro de fabricación de las barajas de toda Europa.Durante el siglo XVI, el tarot entra en decadencia en Italia, y ya casi nadie se interesa por él. De no haber sido por los maestros carteros de Toulouse, tal vez se hubiese perdido para siempre. Más adelante, cuando el interés por el tarot volvió a renacer en su cuna original, Italia, ya los mazos eran, para siempre, marselleses, con sus típicas e inmediatamente reconocibles ilustraciones inspiradas en los vitrales del arte religioso gótico.

El pueblo gitano de entonces, sencillo y errante, no conocía de lujos. Y el tarot, hasta la invención de la imprenta, lo era: las láminas se pintaban a mano y sólo los ricos podían acceder a ellas. Con la aparición de la imprenta, los mazos empezaron a producirse en serie y a difundirse de manera mucho más masiva. Así llegó el tarot de Marsella hasta el pueblo gitano. Y así nació un amor para siempre.

La historia puede no ser especialmente romántica, pero la verdad es que, con su sencillez y claridad y sus alegres colores, el mazo marsellés fue concebido especialmente para llevarse bien con el pueblo gitano.

Quizá sea por eso que hasta hoy, que  las nuevas tecnologías ponen al alcance de los clarividentes una infinita variedad de mazos, el tarot gitano sigue fiel a las cartas marsellesas, en una relación de mutuo entendimiento, respeto y cariño. Y es que no todos los días se encuentra un amigo capaz de permanecer fiel  durante más de 5 siglos.