Los actuales centros de recuperación y el reciclaje de chatarra

por | 30 de abril de 2011

El sector minero del siglo XXI se encuentra en el reciclaje del acero, aluminio, plomo y cobre; el cual es posible gracias a la labor realizada en los actuales centros de recuperación, según ha afirmado Alicia García Franco, directora general de la Federación Española de Recuperación y Reciclaje (FER).

¿Sabías que el 80% del acero, el 100% del plomo, el 60% del aluminio y el 50% del cobre procesado en las industrias metalúrgicas españolas provienen de los metales recuperados en Centros Autorizados de Tratamiento (C.A.T.)?

Uno de los principales lugares dónde se inicia la clasificación, selección y reciclaje de la chatarra, que tan valiosa es como materia prima para las fundiciones, son los centros de recuperación de vehículos. En la Comunidad Valenciana se encuentra una de las empresas pioneras en este ámbito José Jareño S.A. sociedad constituida en 1986 y dedicada a actividades relacionadas con el reciclaje y la recuperación de materiales tanto férricos como no férricos.

Las nuevas técnicas empleadas en la optimización del reciclado de los automóviles, camiones y furgonetas, sitúan nuestro país como un referente en el sector a nivel internacional, alcanzando unos niveles de recuperación en cada unidad cercanos al 87% del peso total de cada una de ellas.

España ocupa un lugar destacable en el sector de la recuperación férrica y en el de los neumáticos, contando con uno de los sistemas que probablemente sea de los más eficientes de Europa.

Además retomando la actual preocupación en torno a la contaminación por radioactividad, tras el desastre producido en el central nuclear de Fukushima, la directora general de la FER ha asegurado que España es un referente mundial en la detección de materiales reciclados y que puedan haber sido contaminados por la radioactividad.

Recodemos que en el material reciclado es posible que aparezcan cantidades contaminadas por la radioactividad, eso sí de forma casi inapreciable como en los antiguos detectores de humos, pero que en ningún caso supone un peligro para la salud de la persona.