Las cartas del tarot y el autoconocimiento

por | 29 de abril de 2011

cartas del tarot” Bien es sabido que las cartas del tarot nos hablan de gran cantidad de temas, especialmente aquellos relacionado con el alma humana. Y uno de los arcanos que más directamente se refieren a este tipo de cuestiones es el Ermitaño, la carta por excelencia relacionada con la naturaleza de la existencia y el propósito de la vida. Todos llegamos a un momento en el devenir diario en que nos detenemos a pensar sobre estos temas trascendentales. Tal vez sea por eventos que hayan tenido lugar, y nos hayan afectado de alguna forma particular, o simplemente por el paso de los años, pero de una manera u otra, todos nos preguntamos para qué estamos en este mundo.

No hay duda alguna sobre que la contestación  a este tipo de interrogantes solamente la encontraremos dentro de nosotros mismos, tras un largo período de reflexión y de conversaciones internas. La ilustración de este arcano nos habla en concreto de esta situación. En ella puede verse a un hombre en la más absoluta soledad, parado sobre la nieve, con un fondo despojado de cualquier clase de ilustración. Se destacan la lámpara y el palo, como únicos elementos que lo ayudarán a encontrar la contestación a sus preguntas.
El Ermitaño nos dice que ha llegado el momento de retirarse del mundo, de encarar en soledad una búsqueda para la que, definitivamente, estamos preparados. Dice la filosofía oriental que el ser humano sólo hace las preguntas cuando sabe la respuesta, es decir, cuando ha llegado a la madurez para conocer la verdad. Y este es el caso del Ermitaño. Es necesario, en consecuencia, eliminar la agitación exterior y todo aquello que pueda perturbarnos, pues la voz interior solamente comienza como un murmullo imperceptible, hasta hacerse un grito descarnado. La luz se revelara cuando el Ermitaño esté listo.

Una vez que ha aprendido las lecciones, y alcanzado la verdadera sabiduría, el Ermitaño recoge su lámpara y vuelve al mundo real, con la sagrada misión de convertirse en maestro y ayudar a otros a ver su propio potencial. Pero, el Ermitaño sabe que en estas cuestiones, el maestro es mayormente inútil, pues es la propia experiencia la que dará las respuestas adecuadas para cada caso. Las cartas del tarot lo saben bien, cada uno debe descubrir su propia luz, y el Ermitaño sólo podrá prevenirnos de que el camino que queda por delante es arduo, pues los enemigos más difíciles de vencer son los propios miedos interiores.