La eficiencia de una residencia ancianos

por | 8 de Agosto de 2017

La llamada tercera edad es inevitable y muchos ancianos y sus familias se plantean como solución a los cuidados, la residencia ancianos. Este sistema de ingreso es permanente y completo, es decir, el mayor ingresa y reside en el centro hasta el momento en que fallece.

 

El servicio es un clásico estandarizado en todos los países y constituye un sector de actividad ligado a la atención sociosanitaria, en este caso en torno a los ancianos, estén bien de salud o sufran alguna discapacidad y/o dependencia.

 

Desde los servicios sociales y sanitarios de la Administración Pública también se emplean esfuerzos económicos y técnicos para facilitar el ingreso de ancianos en instituciones tuteladas, una solución menos gravosa económicamente para los ancianos y sus familias.

 

El resultado es que cada Comunidad, en conjunto con otros organismos implicados como el de Salud y Bienestar, disponen de centros o residencias que se ocupan del cuidado de ancianos con plazas limitadas para albergar internos.

 

El internamiento en residencias no es nuevo. Por tanto, existe un sector profesional en el ámbito privado que proporciona estos servicios con criterios de calidad y excelencia, que van desde residencias modestas a exclusivas.

 

En este sentido, tanto la vertiente pública como privada, ponen a disposición de sus internos unas instalaciones acordes con las necesidades de atención sociosanitaria que precisan. Sin embargo, las residencias privadas tienden a presentar ubicaciones y localizaciones que hacen pensar en un cierto grado de excelencia. Este criterio es valorado y materializado en el coste del internamiento, pero en muchos casos también son residencias que disponen de instalaciones exclusivas que se traducen en un coste más elevado. También lo incrementa una serie de servicios extraordinarios como pueda ser spas, gimnasios, salas de juegos, cine, peluquería y atención personalizada médica y no médica.

 

En general, salvo estos servicios de los que adolece un centro tutelada por la Administración, la residencia de ancianos tiene que disponer de un equipo médico, de enfermería, técnicos en atención sociosanitaria, logopedas, fisioterapeutas y personal relacionado con la ayuda que prestan.