La creacion de un Huerto

por | 19 de diciembre de 2010

Difícilmente el aficionado a la jardinería se sustrae a la tentación de destinar una parcela, por minúscula que sea, al cultivo de algunas plantas comestibles, aunque sólo sean pocas macetas con especies empleadas como condimento en la cocina.

Tener un huerto orgánico permite la delicia de poder disfrutar de él con los niños. Además de ser una divertida lección de la naturaleza para ellos, cuidar las plantas en compañía de los más pequeños puede alegrarnos el día.

Cultivar alimentos es todo un desafío para niños y mayores y, si además hablamos de un huerto orgánico, también tendremos beneficios para la salud mientras hacemos un buen gesto por nuestro entorno.

Sobre todo en las ciudades, los niños carecen del suficiente contacto con la naturaleza. Por esto, se puede explotar también un huerto escolar. Un Huerto escolar es un pequeño terreno donde se cultivan hortalizas y plantas para consumo de la comunidad escolar.

Generalmente funciona en terrenos disponibles dentro de la escuela, pero si no los hay, se pueden utilizar balcones, azoteas, macetas o cajas.

Otra valida opción puede ser la construcción de un huerto urbano. El sentido y las dificultades son las mismas de un huerto escolar.

Mojarse las manos, ensuciárselas con tierra, observar cómo va creciendo una planta, conocer el esfuerzo de cultivarlas, contemplar animalitos, comprobar de dónde vienen los vegetales que encuentran en su plato, poder comérselos…. Así, con el huerto orgánico todo son ventajas para el crecimiento físico e intelectual de los niños.

Para estos cultivos suele elegirse la zona posterior de la vivienda, aunque hay especies que por su belleza también podrían estar en la parte delantera. Tal es el caso de algunas matas y arbustos, como zarzamoras, fresales, frambuesos, etc.

Las probabilidades del cultivo de plantas hortícolas son innumerables y para reconocer cuales son las más adecuadas es suficiente con recorrer los huertos del vecindario. No obstante, el empleo de invernaderos o de cubiertas protectoras nos permitirá ampliar mucho el suelo. Las hortalizas pueden obtenerse a partir de ejemplares jóvenes adquiridas en criaderos o bien de la semilla.

En cualquier caso, hay que se conscientes de las propias capacidades del trabajo a la hora de iniciar estos cultivos, pues si ya las especies decorativas requieren una labor que nos ocuparán un cierto tiempo, las destinadas al consumo humano poseen ciclos vitales en general más cortos y requieren de un mayor número de atenciones