Cada vez son más comunes entre nosotros las estufas de exterior, un tipo de calefacción que nos permite continuar disfrutando de lugares al aire libre a pesar de las bajas temperaturas del invierno. Su función principal es la de calentar terrazas, porches y otros espacios exteriores, permitiendo que la gente se reúna y pase tiempo en torno a ellas.
Además de suponer la solución más rápida, efectiva y económica de calentar las zonas de exterior de la vivienda, su diseño ha ido evolucionando llegando a convertirse en una pieza más del mobiliario exterior. La variedad de modelos que existe actualmente en el mercado te permitirá elegir la que mejor se adecúe a la decoración de tu porche o terraza.
Qué debes tener en cuenta a la hora de comprar una estufa de exterior:
Hay multitud de modelos y marcas, pero si te has decidido a hacerte con una de ellas, debes tener en cuenta una serie de aspectos que resumimos a continuación:
- Puedes encontrar estufas de exterior eléctricas o de gas, si bien estas últimas calientan más rápidamente el ambiente aportando más sensación de calor y resultan más económicas.
- Lo primero que debes tener en cuenta es el espacio del que dispones y la ubicación que vas a darle, pues las estufas de exterior suelen tener unas medidas considerables, aunque también existen diseños más compactos.
- En este mismo sentido, es recomendable que tengas en cuenta el área de superficie de la estufa, pues dispersan el calor de forma radial, llegando a alcanzar los 9 metros de radio.
- También es muy importante que te fijes en el material de acabado, siendo recomendables las de acero inoxidable o pintado.
- Las hay que incluyen ruedas, para que puedas transportarlas con mayor facilidad.
- Resulta esencial no perder de vista la seguridad, adquiriendo un modelo que disponga de algún sistema que bloquee la salida de gas en caso de golpe o vuelco de la estufa.
Algunas recomendaciones para su mantenimiento:
Al igual que otros sistemas de calefacción, las estufas de exterior necesitan un mantenimiento mínimo que asegure un óptimo rendimiento de las mismas:
- No trasladar la estufa de un lugar a otro con la bombona de gas en su interior para no castigar las zonas más delicadas, como el mástil.
- Después de su uso debemos resguardar la estufa. Si no podemos hacerlo en el interior, podemos usar algún tipo de lona o plástico que la proteja del frío y la humedad.
- Algunas estufas de exterior tienen partes de cristal, que debemos proteger especialmente de golpes.
- Cuando llegue el buen tiempo es recomendable desmontar la estufa y guardarla convenientemente en bolsas o plásticos que la protejan del polvo y la humedad.
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