Empaca y múdate sin contratiempos

por | 25 de enero de 2011

Una de las cosas más difíciles cuando decidimos cambiar de aires es, sin duda, la mudanza, pues nunca faltan las cosas desacomodadas, las bolsas que no puedes encontrar, los muebles dañados en el transporte, etc. Es por ello que debes empacar con cierta antelación para que no se dañen tus cosas. Para esto puede serte muy útil el servicio de renta de minibodegas portátiles que ofrecen diferentes empresas de fletes y mudanzas.

Las minibodegas vienen del concepto self storage o autoalmacenaje, surgido en Estados Unidos y puedes usarlas como espacio adicional cuando estés en proceso de venta de una casa u oficina, por ejemplo, o cuando estés cambiándote de casa, como en este caso, ya que, sobre todo aquellas que son portátiles podrán ayudarte a sobrellevar el trabajo intenso que implica mudarte.

Una vez adquirido el servicio de renta de minibodegas portátiles, podrás almacenar todas tus pertenencias con la confianza de que contarás con seguridad. ¿Luego? A empacar.

Lo primero que tienes que hacer es llenar las cajas a toda su capacidad, pues recuerda que si pones una caja a medio llenar puede que se aplaste o en el caso contrario, si sobrellenas una caja, puede que se rompa.

Después ocúpate de marcar o etiquetar cada caja. Puedes poner en ella su contenido y en dónde la vas a poner dentro de tu nueva casa. Cubre tus muebles con mantas viejas y, si vas a desmontarlos, coloca los tornillos o partes dentro de una bolsa de plástico y con cinta adhesiva pégalos al mueble en cuestión.

Cubre con papel periódico tus muebles de cristal para evitar que se rayen. Mueve las cajas empacadas cerca de la salida de la casa para ahorrar tiempo en la mudanza. Marca y sella tus líquidos limpiadores para que te sea más fácil identificarlos.

Y si de cosas pesadas se trata, empácalas  en cajas pequeñas, mientras que los artículos ligeros guárdalos en cajas más grandes. En cuanto a los objetos frágiles tenlos de manera individual en toallas o material para empaque.

Lleva contigo los objetos más valiosos, como dinero en efectivo, tarjetas de crédito, documentos, pasaportes, etc., porque si los dejas en el transporte de mudanza podrían perderse. Vende o regala los artículos que no usarás en tu nueva casa.