En todo el territorio del departamento de Malargüe hay una gran cantidad de rincones de mágica y exótica belleza . En estos paisajes es posible observar las increíbles bellezas naturales, surgidas debido a los millones de años de evolución de la tierra, cómo se entrelazan con los vestigios del paso de las civilizaciones indígenas por el lugar, especialmente Incas y Huarpes. Un lugar de visita imperdible para quienes visitan Malargüe es La Caverna de las Brujas. Este recorrido, de unos cientos de metros, puede ser realizado en poco tiempo, y disfrutar de lo hermoso del espectáculo, ya que allí pueden verse estalactitas y estalagmitas de sorprendente y rara belleza, causadas por los goteos incesantes de las aguas subterráneas cargadas de minerales.
La laguna del Llancanelo es otro lugar donde se hace patente la exquisita biodiversidad de la zona. Aquí es posible realizar hermosos safaris fotográficos, y avistaje de aves. Esta laguna tiene una característica característico y es que sus aguas son saladas. La misma se formó cuando la zona formaba parte del fondo marino, y al elevarse el terreno formando la cordillera de los Andes, la laguna quedó establecida, constituyendo una cuenca endorreica, es decir sin salida al mar. Son 65,000 ha, rodeadas de desierto, pero que en sí constituyen un importante oasis natural.
No se puede abandonar Malargüe sin visitar la Payunia, una importante reserva natural, situada hacia el sur de la ciudad. En este lugar predomina el paisaje volcánico, pues las sucesivas erupciones a lo largo de miles de años han dejado una capa de lava sobre la superficie, creando un extraño paisaje lunar. En algunas regiones la fina capa de lava se ha descompuesto, formando una arena negra, por lo que se conoce al lugar como las Pampas Negras. Verdaderamente, visitar Malargüe constituye unas vacaciones en Mendoza inolvidables para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre.