Depósitos bancarios, las mejores rentabilidades de abril de 2011

por | 14 de abril de 2011

La semana vuelve a ser inestable en los mercados, a la espera de la decisión que se adopte con Libia y con la deuda española como buena noticia, los mercados siguen siendo caldo de cultivo para la incertidumbre y la desconfianza. Ambas, llevan a los inversores a optar cada vez más por los depósitos bancarios.

Una decisión que resulta óptima y que se transforma en una de las pocas alternativas rentables para los ahorros que van quedando, específicamente después que la debacle vivida en la economía nipona supusiera un fuerte menoscabo para la evolución de los fondos de inversión de renta variable asiática, una de las inversiones con mejores proyecciones a comienzos de éste 2011.

El mercado de los depósitos bancarios ha seguido la senda de la captación de nuevos clientes apuntando a dos focos esenciales; propagación y consolidación de la banca online como canal de comunicación con los clientes y concesión de altas rentabilidades como principal atractivo para el ahorro y la inversión.

Hace poco más de un año, el Banco Santander lanzaba uno de los mejores depósitos bancarios anual al 4% y todas las entidades le siguieron… si bien fue una tendencia que se fue desinflando con el transcurrir de los acontecimientos, fue a finales del pasado mes de marzo cuando CAI lanzaba al mercado un depósito bancario estructurado al 4,75% condicionado a la evolución de tres firmas integrantes del ibex 35, un 70% a 12 meses al 4,75% y el 30% invertido en Repsol, BBVA y Telefónica a 36 meses, con la garantía del capital y para inversiones desde 6.000 euros.

Sin embargo, no ha sido la única entidad en lanzar nuevos depósitos de alta rentabilidad, el Banco Sabadell se sumó a la iniciativa a finales del mes pasado lanzando al mercado dos depósitos estructurados y condicionados a la evolución de los títulos de Telefónica.

Los depósitos Pole Position del Banco Sabadell pueden contratarse desde 600 euros con la garantía de los capitales invertidos.

Se reabre de ésta forma la batalla por la captación de las rentas de pasivo, en un escenario adverso e incierto tanto en los mercados bursátiles como para los fondos de inversión, situando a los depósitos bancarios en primera línea de interés, tanto para bancos y cajas de ahorros, como para las economías familiares, muy castigadas en relación a su poder adquisitivo.