DENOMINACIÓN DE LOS PRODUCTOS DEL BIERZO

por | 21 de abril de 2015

Si nos busca, nos podrá encontrar en Ponferrada, en la provincia de León, cuna del botillo. La esencia de Industrias Cárnicas Julio se resume una empresa familiar con un recorrido de más de 34 años y con la calidad como estandarte todo este tiempo. Contamos con un gran catálogo de productos y embutidos, aunque nuestra especialidad, como no podía ser de otra forma, es el botillo, paradigma de la gastronomía berciana.

 

Para su elaboración se utilizan diferentes piezas del cerdo, tales como costilla, rabo y huesos algo descarnados que, a continuación son troceadas y adobadas con sal, pimentón y ajo y otras especias naturales, las cuales terminan siendo embutidas, ahumadas. Y lo mejor de todo, cuenta con una denominación de origen propia.

 

En nuestro catálogo podrá encontrar variedad de productos como fuet, chorizos o la androlla, la que se puede considerar como hermana pequeña del botillo. Algo menos contundente pero igualmente sabrosa, ideal para servir aperitivo antes de una comida o cena familiar o ser degustada entre amigos.

 

Ya que estamos hablando de cocinar (y de comer), vamos a pasar a comentar la forma habitual que encontramos para preparar ambas piezas gourmet y con las que sus comensales e incluso usted mismo, quedarán encantados y se enamorarán de toda una experiencia berciana. Comenzamos por poner a hervir una olla con agua. Después, pondremos el botillo dentro de una bolsa, sellada si es posible o con un nudo bien apretado. Esta bolsa la utilizaremos, más tarde, ya que los jugos que suelta el botillo no nos interesan que se mezclen con él de nuevo, pero sí con las patatas que añadiremos después. Es muy probable, casi seguro que, al hervir, la tripa se abra y deje escapar sus propios jugos.

 

Una vez que el agua rompa a hervir, introduciremos el botillo y lo dejaremos hervir durante una hora y media aproximadamente, momento en el cual deberemos agregar las patatas peladas enteras y dejar cocer durante media hora más.

 

Pasado este tiempo, extraemos las patatas de la olla para partirlas en trozos grandes con un cuchillo. Acto seguido, sacamos el botillo y lo abrimos con la ayuda de otro cuchillo.Y ahora es cuando, una vez montado todo, aprovecharemos esos jugos que quedan en la bolsa para echarlos sobre las patatas y el resto del plato, otorgando un aspecto que sólo de pensarlo ya nos estamos relamiendo (y esperamos que usted también)

 

Para su ingesta le recomendamos beber un buen vino, a ser posible de la propia tierra y para su digestión una buena siesta. Seguro que la experiencia será de su agrado.