Conociendo Puente del Inca: turismo en Mendoza para quienes aman la historia

por | 22 de febrero de 2011

Para aquellos que  deseen pasar sus vacaciones en la alta montaña, no tendrán inconveniente en conseguir un hotel de Mendoza en la zona de Uspallata, uno de los destinos turísticos más interesante de la República Argentina. Esta localidad brinda gran cantidad de parajes sumamente interesantes, rebosantes de bellezas naturales, donde puede observarse el testimonio de los pueblos ancestrales que habitaban la región, como los incas y los huerpes.

Uno de los sitios más increíbles es el Puente del Inca. Esta formación rocosa se denomina así porque formaba parte de la Ruta del Inca es decir el derrotero que siguieron estos pueblos en su avance hacia el sur del continente americano. Se trata de un puente natural sobre el río Las Cuevas, a más de 27 m de altura. Su formación se originó en la erosión natural del río sobre la piedra, a más de 2700 m de altitud. Esta conexión natural une los cerros Banderita Norte y Banderita Sur, y constituye la entrada principal al Parque Nacional Aconcagua.

Para los estudiosos de la geología, en la zona pueden observarse estalactitas de extraños colores debido a inflorescencia de calcio, mineral que abunda en el lugar. Sobresalen el naranja, el amarillo y el ocre.

Es un lugar muy rico  en aguas termales. En esta localidad sólo hay 132 habitantes, aunque puede encontrarse la completa infraestructura turística. Quien desee visitar este increíble lugar no tendrá problema en encontrar alojamiento, o sitios para acampar. Como restos de un pasado glorioso se pueden ver las ruinas del Hotel Puente del Inca, que fuera construido en 1925. Este fastuoso hotel contaba con un baño termal en cada habitación. En 1905 un alud lo destruyó completamente. Quedando en pie solamente una pequeña capilla..

Dice la leyenda que el heredero al trono inca estaba sumamente enfermo, encontrándose paralizado completamente. Por más que los médicos de la tribu trataron de aliviar la salud del joven, los sabios le dijeron que solamente podría lograr restablecerse si se bañaba en un manantial que quedaba muy lejos de su hogar. Ni corto ni perezoso el inca armó una expedición para encontrar este mítico arroyo. Finalmente fueron a dar con el río Las Cuevas. Los guerreros que acompañaban al monarca formaron un puente humano para que el padre pudiera llevar a su hijo hasta el agua sanadora. Una vez que hubo cruzado, se dio vuelta para agradecer a sus hombres, pero vio que se habían convertido en piedra, formando el mentado puente. Cuando el joven se sumergió en estas aguas, milagrosamente recuperó su salud. Recupere usted también su salud pasando sus próximas vacaciones en Mendoza, la tierra del sol y del buen vino.