Benedicto XVI admitió el uso del preservativo

por | 13 de enero de 2015

Por primera vez en la historia de la Iglesia, un Santo Pontífice justificó el uso del preservativo solo en “algunos casos”, especialmente cuando se trata de “reducir el riesgo de infección” por VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana). Hace unos años, el Papa Benedicto XVI afrontó con valentía dos de las cuestiones más polémicas que rodean a la Iglesia Católica, como son la sexualidad y el uso de métodos anticonceptivos.

En el caso de la prostitución, y pese a aceptar los preservativos, Benedicto XVI recordó que no se trata de la mejor forma de hacer frente al VIH, ya que el uso de profilácticos supone, a su juicio, una banalización de la sexualidad. Lo que explica que la gente no vea en el sexo la expresión de su amor. Las palabras del anterior Papa han generaron un gran revuelo en la sociedad y dentro del orbe católico surgieron las primeras matizaciones destacando que, a pesar de lo controvertido del tema, el preservativo siempre es inmoral.

Asimismo, la Santa Sede aclaró en su momento que las afirmaciones de Benedicto XVI no suponían “un cambio revolucionario” en la enseñanza de la Iglesia, sino que la reafirma “poniéndose en la perspectiva del valor y de la dignidad de la sexualidad humana, como expresión de amor y responsabilidad”.

Ante estas declaraciones surgió la pregunta de si la Iglesia católica no está por principio en contra de la utilización del preservativo. Benedicto XVI señaló que “es obvio que ella no los ve como una solución real y moral. No obstante, en uno u otro caso pueden ser, en atención de reducir el peligro de contagio, un primer paso en el camino hacia una sexualidad vivida de forma diferente, hacia una sexualidad más humana”. Las declaraciones del ex-Papa se encuentran recogidas en el libro “Luz del amor. El Papa, la Iglesia y los signos del tiempo” del escritor alemán, Peter Seewald.

En cualquier caso, desde la Iglesia afirmaron que el condón no es suficiente para combatir el sida, ya que la clave está en la fidelidad de la pareja y en las políticas educativas. Se trata de cambiar el concepto de sexualidad.

Este ligero cambio de rumbo en el postulado católico de la Santa Sede puede llevar a preguntarnos si también se “aceptará” en un futuro la utilización de anticonceptivos de urgencia. La Sociedad Española de Contracepción y la Federación de Planificación Estatal han asegurado que las píldoras del día después no son abortivas. Esto se recoge en un folleto que, bajo el título ‘Tu sexualidad con sentido’, pretende informar a las mujeres españolas sobre todos los aspectos relacionados con las píldoras del día después, dadas las lagunas y falsos mitos que se dan en la actualidad sobre este asunto social y sanitario.

Además, ahora las usuarias disponen de una nueva y más eficaz píldora del día después capaz de inhibir y/o retrasar la ovulación incluso cuando está a punto de producirse, momento en el que las antiguas píldoras del día después ya no son efectivas. Esta píldora, además, es efectiva durante las 120 horas posteriores a la relación sexual sin protección o por fallo en el método anticonceptivo y no es hormonal.